Verdad, Justicia y Derechos Humanos: las mayorías valoran positivamente la utilidad de la Ciencia

Gabriela Irrazábal y Soledad Catoggio

Desde los años ochenta ha ido consolidándose una alianza virtuosa entre la ciencia y el campo de los derechos humanos para restituir derechos gravemente vulnerados durante la última dictadura militar y reparar a las familias afectadas por el fenómeno de la desaparición forzada y el plan sistemático de apropiación de menores, entre otras afectaciones. Esta alianza ha sido también fundamental para avanzar en la búsqueda de la verdad acerca de lo ocurrido y para reunir evidencia fundamental en el marco de los procesos de juzgamiento a los responsables de estos crímenes.

En Argentina, la ciencia ha permitido identificar más de 800 restos de personas desaparecidas y restituir la identidad de 133 menores apropiados durante la última dictadura militar.

¿Qué nivel de conocimiento tiene la sociedad del rol de la ciencia en estos procesos de identidad, verdad y justicia? Para responder esta pregunta, incluimos un módulo específico sobre ciencia y derechos humanos en la Encuesta Ciencia, Salud, Creencias y Sociedad, realizada en 2021, de la que el PICT Genética y Derechos Humanos formó parte. Allí, 4537 personas respondieron sobre la utilidad de la ciencia en distintos aspectos relacionados con su vida cotidiana y particularmente con el esclarecimiento de delitos de lesa humanidad.

Una amplia mayoría considera que la ciencia es muy útil para restituir el derecho a la identidad, esclarecer delitos cometidos durante la dictadura cívico-militar, identificar a personas desaparecidas, archivar material genético y muestras biológicas, e identificar vínculos biológicos entre personas desaparecidas y sus familias. Estos datos muestran la consolidación de la confianza pública en la ciencia para avanzar en los procesos de memoria, verdad y justicia en la sociedad argentina.

Una pequeña fracción de las y los participantes muestran escepticismo sobre la utilidad de la ciencia en estos ámbitos, lo que sugiere la necesidad de seguir divulgando el impacto positivo de la ciencia en la sociedad. Este esfuerzo no solo es indispensable para homenajear la memoria de las víctimas y reparar a los sobrevivientes y a sus familias, sino que también fortalece el tejido social, garantizando consensos básicos de la democracia, como el respeto de la dignidad y de los derechos humanos.

La ciencia, entonces, trasciende los laboratorios, la observación social y las aulas para convertirse en una herramienta vital en la búsqueda de la verdad y de la justicia.

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