Por Matías Aparicio.
Con el caso en desarrollo por desaparición del menor de 5 años Loan Danilo Peña, las pruebas genéticas supieron ocupar su lugar dentro de las medidas implementadas para tratar de esclarecer el hecho y encontrar con vida a Loan. Ese hecho nos invitó a reflexionar en torno a nuestro trabajo en torno a las desapariciones en democracia de Luciano Arruga y Jonathan “Kiki” Lezcano.
Sin ánimos de entrar en una discusión en torno a las falencias, falencias procedimentales y fallas en las cadenas de custodia que la primera etapa de la investigación a manos de las fuerzas de seguridad y la justicia provincial de Corrientes en el caso de Loan, lo cierto es que uno de los momentos que cobró mayor atención desde la cobertura de los medios fue cuando en la primera semana de julio del corriente año se encontró ADN masculino en una camioneta pertenenciente a dos personas indicadas como sospechosas en el caso. Dos semanas después se determinaba que no había coincidencia genética con Loan, sin embargo, este momento en la secuencia de investigación nos permite pensar en aspectos relacionados a nuestra investigación.
En nuestro trabajo sobre Luciano Arruga y Jonathan “Kiki” Lezcano, dos casos emblemáticos de violencia institucional, analizamos como los jóvenes no solo sufrieron el hostigamiento y la violencia policial sino que a su vez aparecieron enterrados como NN en el Cementerio de Chacarita (Buenos Aires). Así, se configuró un horizonte de investigación que nos llevó a hacernos, entre otras tantas preguntas, algunas referidas a la cuestión de la genética como herramienta.
Si a la hora de iniciar nuestras indagaciones nos enfrenábamos a interrogantes como de qué manera el poder convierte a estos jóvenes en seres matables, en cuerpos que pueden hacerse desaparecer o cómo puede ocurrir algo como lo que le pasó a Luciano y a “Kiki”, tras avanzar con las entrevistas las preguntas en torno a los usos, alcances y limitaciones de la genética para esclarecer este tipo de casos comenzó a ocupar un lugar de mayor relevancia.
Entonces, en dicho contexto (y en el marco de una investigación que se inscribe en la combinación de estrategias de investigación dentro del paradigma interpretativo de las tradiciones cualitativas con una estrategia de muestreo teórico y muestreo de bola de nieve), algunas apreciaciones comenzaron a surgir a partir de las entrevistas, arrojando luz sobre esas consideraciones y esclareciendo algunas de nuestras preguntas.
En ese sentido, un breve fragmento que deseamos recuperar es el siguiente, y “es que la genética es una herramienta más. No puede ir separada de la investigación del caso. (…) No podés sostener un caso solo en la genética” (Entrevista a referente del poder judicial, 27 de octubre de 2020).
Como se puede observar, la importancia de esta estrategia no está en ningún momento puesta en cuestión mientras que a su vez se deja entrever las formas en las que se debe investigar. Esto se puede observar con mayor claridad todavía en las palabras de un abogado a quien entrevistamos por el caso de Luciano Arruga:
“(…) se determinó que Luciano era Luciano por la huella digital. Y es muy valioso y fue muy importante, ahora… Toda la prueba genética, si se quiere, la determinación de rastros de sangre en la comisaría fue muy importante, fue muy importante. Después se determinó que no era sangre de Luciano, pero si eventualmente hubiera aparecido ahí sangre de Luciano el resultado hubiera sido de mucha relevancia en el relato y en la construcción de una hipótesis delictiva incluso. Con lo cual, me parece que está mal otorgarle un carácter de importancia en función del resultado que se obtenga a través de la medida. (…) Ahora, eso no quita que no haya sido importante la prueba genética.” (Entrevista 1 de diciembre de 2020).
Mediante esta intervención se puede apreciar algunos detalles más referidos al proceso de investigación y la construcción de hipótesis delictivas. Aquí se da cuenta de cómo este proceso implica la inserción de la genética dentro de un conjunto de técnicas y estrategias implementadas para buscar la resolución de los casos.
Mediante algunos de estos matices que los actores presentan en torno a la genética como herramienta podemos identificar que, para ellos, la misma es falible, pero a su vez indispensable en la investigación de casos como los analizados, es decir, de desapariciones forzadas de personas.
Volviendo entonces al caso de Loan, podemos ver como la búsqueda de coincidencias de ADN ha sido hasta el momento solo una parte del proceso de investigación que aún sigue abierto y tiene en vilo a la sociedad entera.

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